¿A qué nos exponemos si carecemos de seguros de responsabilidad civil?

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Aunque no siempre son obligatorios, contratar seguros de responsabilidad civil resulta en la práctica imprescindible para los autónomos. Es uno de esos aspectos administrativos que rápidamente descubren los trabajadores por cuenta propia y los emprendedores en general.

La necesidad crónica de reducir sus costes puede provocarles la tentación de renunciar a estas pólizas. Sin embargo, cancelarlas o no renovarlas es un error mayúsculo que podría acarrear la extinción del negocio.

Todos debemos concienciarnos de que el seguro de responsabilidad civil es una herramienta fundamental para protegernos ante posibles reclamaciones por daños a terceros. En Yosoyautónomo somos plenamente conscientes de esta realidad y, por ello, vamos a dedicar un artículo en clave didáctica a mostrar sus implicaciones.

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Seguros de responsabilidad civil y obligatoriedad para los autónomos

Este seguro es uno de los que todo autónomo debe tener. Su razón de ser se concreta en estas dos proposiciones:

  • Cubre los posibles daños ocasionados a terceros, a sus pertenencias o a sus bienes.

  • Se aplica cuando se ocasionan desde un negocio al desempeñar su actividad.

Por lo tanto, protege de:

  • Incidencias generadas por el propio autónomo.

  • Consecuencias derivadas de errores de empleados, fallos de maquinaria o accidentes en las instalaciones corporativas.

  • Acciones legales iniciadas por clientes insatisfechos. Así, las indemnizaciones millonarias exigidas a grandes corporaciones por clientes perjudicados —si el juez finalmente las concede— acaban siendo cubiertas por estas pólizas.

¿En qué casos de responsabilidad civil es obligatorio este seguro?

Las pólizas que responden ante los daños ocasionados a terceros durante la actividad profesional no siempre son obligatorias. Sí lo son en estas dos categorías de negocios:

  • Establecimientos abiertos al público, como pueden ser un centro deportivo o un supermercado.

  • Actividades profesionales relacionadas con la medicina, el derecho, la asesoría fiscal, la electricidad, la construcción, el transporte y la instalación de gas.

En ambos supuestos, es un requisito sine qua non para conseguir la licencia de apertura de la instalación. Además, en caso de obviar esta obligación, suele derivar en la imposición de sanciones y denuncias por falta de seguro.

Ahora bien, ¿esto significa que resulta prescindible en el resto de los casos de responsabilidad civil? La respuesta es no, mejor no. Para los autónomos, es uno de esos seguros altamente recomendables, tanto como el seguro de baja laboral, el seguro de vida o el seguro de salud. Porque cualquier imprevisto relacionado con esta realidad puede ocasionar un desembolso inasumible para la supervivencia del negocio o del autónomo responsable.

Asimismo, conviene diferenciar entre estos dos tipos de responsabilidades civiles:

  • General. Se refiere a los daños físicos o materiales generados por diferentes motivos.

  • Profesional. Alude a errores cometidos en el ejercicio de una actividad. Son los seguros de RC que suelen contratar los médicos, los abogados, los asesores fiscales y otros especialistas similares.

Cuándo se aplica un seguro de responsabilidad civil: ejemplos prácticos

Las aplicaciones prácticas del seguro de responsabilidad civil son incontables, pues protege a cada negocio asegurado ante las posibles reclamaciones planteadas por daños a terceros.

Así, cubre todos los gastos legales y las indemnizaciones ocasionados por accidentes laborales, daños materiales o perjuicios causados involuntariamente durante la prestación de servicios. Cuando se producen incidentes de este tipo, contar con una póliza de responsabilidad civil suele marcar la diferencia entre mantener el negocio a flote o asumir graves consecuencias financieras que obligan a cerrarlo.

En paralelo, aporta tranquilidad y seguridad al profesional y a sus clientes. Demuestra, de hecho, un firme compromiso con la calidad y la protección durante el desarrollo de la actividad laboral. Por lo tanto, la estabilidad y la reputación salen reforzadas con su presencia.

A continuación, planteamos algunos ejemplos de casos de responsabilidad civil en los que estos seguros resultarán salvadores:

  • Una fuerte ráfaga de viento derriba una valla publicitaria que acaba destrozando los coches aparcados en la vía. Afortunadamente, solo se producen daños materiales. La empresa propietaria de la explotación publicitaria tendrá que pagar las indemnizaciones… si no tiene este seguro.

  • Los vapores de unas latas de productos químicos mal precintados en una droguería intoxican a varios de sus clientes.

  • Una inundación provocada por las piscinas de un pabellón afecta al local contiguo, que no puede abrir en unos cuantos días porque también se ha inundado.

  • Un visitante de un edificio público en rehabilitación apoya su cazadora de lujo en una barandilla recién tratada y queda inservible. Como es una persona influyente que participa en los medios, amenaza con difundir lo ocurrido en la televisión y la radio si no obtiene una contraprestación urgente.

  • Un electricista de nuestra empresa ha sufrido una descarga al arreglar un circuito eléctrico mal mantenido por nuestra empresa.

  • Una quiebra de ciberseguridad permite a los hackers robar la base de datos personales y financieros de nuestros clientes, los cuales son difundidos con fines delictivos. Si la póliza de RC contratada incluye una cobertura específica de ciberriesgos, este incidente y sus consecuencias quedarían cubiertos.

¿Cuáles son las coberturas más comunes de estos seguros?

Enumeramos asimismo cuáles son las principales protecciones que puede incluir un buen seguro de responsabilidad civil. Evidentemente, que incorpore o no todas y cada una de ellas condiciona la prima que tendremos que abonar por disfrutarlo:

  1. Daños personales y materiales.

  2. Incidencias y desperfectos causados a personas o locales colindantes.

  3. Perjuicios económicos ocasionados a terceras personas, ya sean físicas o jurídicas.

  4. Abono de fianzas; por ejemplo, al presentarse a licitaciones públicas o al iniciar determinados macroproyectos.

  5. Protección de materias primas, productos y aprovisionamientos.

  6. Costes legales por procesos judiciales y defensas jurídicas.

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Sanciones y denuncias por falta de seguro

Las sanciones por carecer del seguro obligatorio varían en función de la normativa vigente en cada lugar y para cada negocio. En cualquier caso, estamos hablando de multas más que significativas, prohibitivas incluso. Además, recibir denuncias por falta de seguro suele dañar la reputación del autónomo y la viabilidad de su negocio.

Con todo, esas posibles sanciones y denuncias por falta de seguro no constituyen el principal problema. Lo realmente devastador es la obligación de pagar, desde la tesorería del negocio, ingentes indemnizaciones a los afectados por los distintos casos de responsabilidad civil.

Si bien es cierto que se trata de empresas grandes, no siempre comparables a la actividad de las pymes, este ejemplo real da una referencia muy válida de las potenciales dimensiones del problema:

  • 6 empresas de la construcción fueron multadas por la CNMC con un total de 203,6 millones de euros; entre ellas, por ejemplo, Dragados S.A. tuvo que responder a 57,1 millones de euros.

Llegados a este punto del artículo, todos somos conscientes del osado peligro que corremos al prescindir de los seguros de responsabilidad civil en nuestro negocio. En Yosoyautónomo ponemos a disposición de nuestros usuarios un estupendo comparador que facilita el acceso y la contratación de las mejores opciones. Nadie debería dejar a la arbitrariedad del azar la supervivencia de su negocio.

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