Los seguros de responsabilidad civil constituyen una garantía de continuidad para los autónomos que se encuentran con circunstancias inesperadas sobrevenidas. La sociedad y las leyes los responsabilizan de las consecuencias de sus acciones profesionales. En ocasiones, cuando se producen accidentes o derivadas perjudiciales para los demás, las aseguradoras responden y salvaguardan, así, la continuidad de sus negocios.
En qué consisten los seguros de responsabilidad civil
Un seguro de responsabilidad civil para autónomo es aquel que cubre el pago de indemnizaciones por daños y perjuicios a terceros derivados de sus actividades profesionales. Asimismo, respalda los costes necesarios de la defensa jurídica y garantiza el asesoramiento jurídico y legal precisos ante las demandas recibidas.
Los desafíos cotidianos que afrontan los trabajadores por cuenta propia son constantes. De hecho, la creación de riqueza y la culminación de los servicios solicitados por sus clientes no están exentas de riesgos. En esos quehaceres permanentes, la pura estadística establece la posibilidad de errores, accidentes y daños a otras personas, entidades o instituciones.
En un estado de derecho como el nuestro, los causantes de perjuicios ajenos deben asumir su responsabilidad y resarcir de acuerdo con la ley a los afectados. En el caso de un autónomo, esta realidad podría suponer el fin de su actividad profesional, en función del monto total de dichas indemnizaciones. Cubrir la reparación de los daños materiales, emocionales o físicos causados es la razón de ser de estas pólizas de seguros. En realidad, su incidencia afecta por igual a la vertiente humana, económica, moral y jurídica.
¿Es obligatorio para los autónomos contratar un seguro de responsabilidad civil?
No todas las actividades profesionales son iguales. Ciertamente, existen casos en los que sí resulta absolutamente obligatorio contar con estas pólizas. Además, determinadas contrataciones especiales —sobre todo con las administraciones públicas— implican también la exigencia de disponer de estas protecciones hasta determinados importes.
Un aspecto esencial es diferenciar la responsabilidad civil y la penal, ya que ambas son independientes. De hecho, subsanar o reparar los daños ocasionados con las indemnizaciones pagadas por la aseguradora no exime de las consecuencias penales derivadas. Así, en caso de negligencia, dolo u otras causas con consecuencias fatales, el autónomo será sometido al correspondiente procedimiento penal.
En estas actividades y sectores estos seguros son obligatorios por ley:
- Sanidad y sanitarios.
- Industria e infraestructuras.
- Abogacía, gestorías y auditorías.
- Obtención de licencia de apertura para un local físico. Es el caso de las peluquerías, las tiendas de alimentación y los bares, por ejemplo.
- Firma de un buen número de contratos mercantiles.
- Operaciones en comunidades autónomas con regulaciones especiales.
Más allá de la obligatoriedad y la cuantía de las coberturas de estos seguros, contar con ellos es más que recomendable. Se trata de un colchón de seguridad imprescindible en demasiadas situaciones; cuando lo inesperado sucede, suelen marcar la diferencia entre sobrevivir o cerrar.
Los autónomos, con ellos, no solo protegen el mantenimiento de su negocio y la fuente de sus recursos económicos propios y familiares. También ponen a salvo así su patrimonio. La obligación de indemnizar y reparar es personal. Este sustento económico aportado por la aseguradora se vuelve fundamental en casi todos los casos.
Principales tipos de seguros de responsabilidad civil
Acabamos de explicar que la importancia de tener un buen seguro de responsabilidad civil es absoluta. Supera, incluso, la de contar con un seguro de salud, seguro baja laboral o un seguro de vida. Por lo tanto, cualquier trabajador por cuenta ajena debe plantearse cuanto antes cuál le conviene y, si es posible, acelerar su contratación.
Es necesario, por ello, conocer cuáles son las modalidades habituales de esta clase de seguros. ¿Las repasamos juntos?:
- Seguro de responsabilidad civil general. Protege de los daños ocasionados a terceros o a sus propiedades.
- Seguro de responsabilidad civil profesional. Cubre errores y omisiones durante el desempeño de la actividad económica.
- Seguro de responsabilidad civil de productos. Responde ante las reclamaciones recibidas por daños causados por un producto defectuoso.
- Seguros específicos profesionales. Médicos, abogados, químicos o arquitectos, por ejemplo, cuentan con enfoques propios, perfectamente adaptados a sus necesidades y riesgos más específicos.
Cada uno de estos seguros se concibe para dar respuesta a circunstancias, riesgos y situaciones concretas. El profesional por cuenta ajena interesado en contratar el suyo debe recurrir a especialistas experimentados y confiables para saber qué opción le conviene.
Además de escoger el más indicado, resulta capital establecer unas coberturas proporcionadas y consecuentes con los objetos protegidos. Evidentemente, estos importes afectan a las primas y las cuotas. Pero de poco sirve tener seguros de responsabilidad civil insuficientes, porque la diferencia tendrá que asumirla el propio autónomo.
Algunos ejemplos finales
Lo inesperado llega, y no necesariamente por malas praxis o decisiones arriesgadas. Estos ejemplos inspirados en la realidad reflejan a la perfección el tipo de incidentes en los que estos seguros adquieren un protagonismo salvador:
- Incendio accidental de las instalaciones del negocio. La aseguradora cubrirá, según las coberturas pactadas, los daños materiales y las pérdidas económicas derivadas de este suceso. Así, la sede afectada podrá ser rehabilitada y la actividad corporativa se reanudará.
- Robo de mercancías o materias primas. Reponer el valor de los bienes sustraídos suele resultar reparador y, con frecuencia, vital para continuar con el negocio. Existen proyectos que almacenan materiales valiosos como gasolina, metales preciosos y elementos de lujo o históricos. ¿Qué supondría el robo del cuadro de un genio pictórico, como Goya o Van Gogh, para un museo que no tuviera asegurado?
- Accidente laboral del propio autónomo o de sus empleados. Estas pólizas asumen los gastos médicos y las indemnizaciones correspondientes. Lo mismo sucede si el percance lo sufre un cliente o un visitante. Sería el caso de una caída por resbalón en una tienda, quizás porque el suelo estaba mojado y sin señalizar.
Existen muchos más casos reales de cómo estos seguros contribuyen a proteger los negocios y a minimizar los riesgos financieros de multitud de autónomos. Ciertamente, son fundamentales para garantizar la estabilidad y la continuidad de cualquier emprendimiento.
Teniendo en cuenta su importancia y su posible trascendencia en caso de incidente, procede recurrir a los mejores especialistas en seguros de responsabilidad civil. En Yosoyautónomo.com contamos con la experiencia necesaria y siempre miramos por el bien de nuestros clientes. ¡Llámanos ahora!

