El estrés del autónomo, un enemigo a combatir
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Las cuestiones laborales que enfrenta un autónomo en el día a día generan estrés, un enemigo implacable de la salud. ¿Cómo reconocer sus señales y detenerlo a tiempo?

«Tuve que aplazar el IVA, me van a aumentar el alquiler del estudio, no doy abasto con el trabajo y cada vez gano menos…».  Vivimos preocupados, nos vamos a dormir preocupados y nos despertamos preocupados.

¿Qué nos pasa cuando nos estresamos?

Según el Instituto Nacional de Estadística, el 59 % de los trabajadores en España sufre de estrés y a esta causa se deben el 40 % de las bajas laborales. Los autónomos son un colectivo especialmente afectado, y para ellos estar de baja es más agobiante aún que para el resto de trabajadores. El estudio de la aseguradora DKV sobre «¿Cuál es el índice de vida saludable de los autónomos en España?» revela que en este colectivo el 63 % de los hombres y el 69 % de las mujeres tienen sensación de estrés, y el porcentaje se dispara al 90 % entre las autónomas de 35 a 44 años. Este estado casi permanente de estrés puede inducir a la ansiedad: un pensamiento constante en el futuro y en los males que están por llegar. Los síntomas dependen de cada persona pero, en general, son:

  • Físicamente: dolores diversos (de estómago, de cabeza, de espalda…), trastornos del sueño, trastornos digestivos, trastornos respiratorios, contracturas musculares, fatiga, debilidad, taquicardia, náuseas… y obesidad. El mismo estudio citado de DKV afirma que el 70 % de los autónomos tiene problemas de sobrepeso, y un 24 % padecen obesidad.
  • Mentalmente: falta de concentración, sensaciones de obnubilación, irritabilidad, estado de alerta, miedo…

El estado de ansiedad eleva las hormonas del estrés (como cortisol o adrenalina) y deprime el sistema inmunológico, por lo cual hay más probabilidad de enfermar; aumenta los niveles de glucosa en sangre, por lo que puede desembocar en una diabetes; altera el ritmo cardíaco provocando accidentes cardiovasculares… No es posible vivir mucho tiempo estresado. Así lo entendieron los japoneses que tuvieron que enfrentar el gravísimo problema social del Karoshi, la muerte por exceso de trabajo.

¿Cómo advertir que “me estoy estresando”?

Las señales pueden ser cualquiera de las anteriores, y las hay más y menos evidentes. Si empezamos a sentir miedos de los que no conocemos su causa o a sentirnos confundidos, es fácil darse cuenta de que algo anímico nos está afectando. Pero si empezamos con problemas digestivos o taquicardias, tal vez tardemos más en reconocer que estamos en una situación de estrés. Para poder estar atentos a nuestra salud y bienestar hay que saber si las circunstancias de nuestra actividad laboral son o no estresantes.

¿Mi trabajo y sus circunstancias son estresantes?

Evaluar nuestra situación laboral nos permite reconocer qué factores nos desgastan y cuáles nos motivan para reducir la cantidad de estrés a la que nos sometemos. Un nivel bajo de estrés nos permite:

  • Ser más eficientes (saber hacer mejor).
  • Ser más creativos.
  • Tener vínculos más satisfactorios: amistosos, sentimentales, sociales…
  • Tener mayor capacidad de aprendizaje.

Las siguientes 10 preguntas permiten saber si estamos trabajando en condiciones estresantes; tienen en cuenta la cantidad y calidad del tiempo que pasamos trabajando y la satisfacción que nos proporciona. Hay que responde con «sí» o «no», pero debemos aprovechar para analizar cada aspecto propuesto: carga horaria, relaciones personales, el ambiente…

  1. ¿Sientes que trabajas muchas horas, muchos días, mucho tiempo?
  2. ¿Tienes ganas de cambiar tu horario de trabajo: que sea por la mañana o tener libre el fin de semana o…?
  3. ¿Necesitas ganar por lo menos el doble para empezar a viajar low-cost?
  4. ¿Tienes la sensación de vivir para trabajar sin tener tiempo para andar en bicicleta o leer o mirar por la ventana?
  5. ¿Tu trabajo requiere una gran concentración? ¿Puedes cometer errores graves?
  6. Cuando terminas la jornada laboral, ¿sientes una fatiga abrumadora o desgana hasta con los amigos?
  7. ¿Tus clientes se enfadan con facilidad?
  8. ¿Te disgustan las personas con las que tienes una relación laboral?
  9. ¿Sientes que la responsabilidad por el éxito de tu empresa solo recae sobre tus hombros?
  10. ¿Cambiarías tu sitio de trabajo?

Si más de tres veces tu respuesta ha sido «sí», tus circunstancias laborales son estresantes.

Maneras de hacer frente al estrés

Como siempre, es mejor prevenir que curar; así que lo primero es reducir la cantidad y calidad de factores estresantes.

  • Hacer del estudio o la oficina o la clínica… un sitio agradable. A veces basta con una planta, unos libros o una alfombra.
  • Poner un horario de cierre a la jornada laboral. Aunque resulta muy difícil para un autónomo, es necesario. Un día en la vida debe ser algo más que una jornada laboral; disfruta del tiempo que no trabajas.
  • Si sientes que tienes que afrontar muchas exigencias, busca ayuda. Hay mucha gente que puede asesorarnos en nuestro negocio; a veces, contratar sus servicios es una inversión. Pide opiniones, delega… Si somos capaces de gestionar bien las exigencias, es posible cumplirlas sin estrés.
  • Cuídate, somos humanos. Si has estado con un trabajo difícil, muchas horas concentrado, relájate: da un paseo, reúnete con gente que te guste, o haz lo que quieras para vivir un momento agradable (estar con la familia, por ejemplo, con el móvil apagado).
  • Revisa cómo has organizado tus jornadas laborales y fíjate si puedes cambiar algo para que sean más llevaderas.
  • Si bien no puedes elegir la gente con la que te relacionas por trabajo, puedes tratar a cada cual como lo merece. Hay personas de buenas intenciones y amables y hay otras que no. No permitas que te afecten los malintencionados. Tu estrés no puede estar en manos de los otros.
  • Aprende ejercicios de respiración para combatir los momentos tensos y para relajarse después del trabajo.
  • Pasa todo el tiempo que puedas al aire libre en contacto con plantas y árboles. No solo hay otro «ritmo» dentro de un bosque o de un parque, también nos resultan muy beneficiosas las moléculas que despiden las plantas en forma de olores para contrarrestar las hormonas del estrés.
  • Respaldos como los seguros de vida, de salud, de responsabilidad civil o el seguro de baja laboral para autónomos (que complementa la exigua prestación de la Seguridad Social en caso de enfermedad o accidente) proporcionan tranquilidad y rebajan el estrés, porque nos garantizan que, si nos pasa algo, podremos seguir adelante.

Todo va mejor con menos estrés.

 

 

 

 

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