¿Es mejor ser autónomo o montar una SL?

autónomo o montar una SL

Cada figura comercial tiene sus ventajas y sus desventajas, conocerlas a fondo resulta clave para decidir la forma jurídica de nuestro negocio y elegir entre ser autónomo o montar una SL.

Al analizar esta disyuntiva, de si nos conviene darnos de alta como trabajadores autónomos o crear una empresa de la forma de una Sociedad Limitada, hay que considerar nueve aspectos que nos permiten comparar los pros y los contras de ambas figuras.

1. La responsabilidad económica

El nombre de sociedad limitada justamente hace referencia a que los integrantes de la sociedad limitan su responsabilidad económica a los bienes de la empresa. Si se producen deudas o hay algún reclamo de responsabilidad civil, se responde solamente con el capital aportado a la sociedad y el patrimonio personal de los socios queda a salvo de acreedores. Es el tipo de sociedad mercantil más utilizado en nuestro país por los pequeños empresarios.

La figura del autónomo, en cambio, no protege los bienes personales. Si un autónomo incurre en deudas, ya sea de la cuota a la Seguridad Social, el alquiler de su local o cualquier impago a proveedores, deberá afrontarlo con su patrimonio comercial y personal, aunque se trate de su vivienda o su coche.

2. Inversión de capital

Para poder constituir una SL hay que abrir una cuenta bancaria a nombre de la empresa e ingresar —como mínimo— 3000 € que no se pueden retirar hasta presentar en el banco el alta en Hacienda y las escrituras inscritas en el Registro Mercantil. O sea, el capital queda inmovilizado mientras se tramita la constitución de la sociedad, luego se podrá disponer libremente de este. (Y si lo que se constituye es una sociedad anónima, la inversión inicial mínima es de 60 000 €).

En el caso del autónomo, si bien está obligado a tener una cuenta bancaria en la que la Seguridad Social debitará mensualmente su cuota, no se exige que ingrese ningún monto en dicha cuenta.

3. Trámites

Sin duda, en este aspecto se ven favorecidos los trabajadores autónomos. Darse de alta en el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos (Reta) es mucho más sencillo y económico que crear una sociedad. Si se la gestiona en forma personal, el alta resulta gratuita. En cambio, constituir una sociedad requiere de notario, abogado e inscripción en el Registro Mercantil, no menos de 400 €.

En cuanto a los tiempos, mientras que es posible cumplir todos los requisitos para inscribirse como autónomo en unas pocas horas, los trámites para inscribir una sociedad no bajan de los cinco días y pueden demorarse hasta un mes.

4. La cuota a la Seguridad Social

En este punto también corren con ventajas los trabajadores autónomos. En primer lugar, pueden beneficiarse de la tarifa plana. Una posibilidad nada desdeñable ya que la cuota que hay que pagar es de 60 euros, si se opta por la base mínima de cotización, o un 80 % de reducción de la cuota, si se opta por una base superior, durante todo el primer año, y durante el segundo año también hay bonificaciones.

Para los autónomos societarios –los que han constituido una sociedad empresarial- no solo no hay ninguna ayuda, sino que la base de cotización mínima es más alta y como mínimo deberá pagar una cuota mensual de 364, 22 euros.

5. La gestión de la contabilidad

Las obligaciones contables de una y otra figura jurídica son diferentes, las de los trabajadores autónomos son más sencillas. Como tal, solo hay que llevar una serie de libros contables básicos: el de ingresos, el de gastos y el de bienes de inversión (en el caso de que haya).

Una sociedad tiene que llevar un registro contable ajustado a lo que dictamina el Plan General de Contabilidad para poder presentarlo ante agentes externos, como inversores potenciales, la Agencia Tributaria o el Registro Mercantil.

Esta exigencia a las sociedades de llevar un registro contable más riguroso les resulta ventajosa en el caso que explica el apartado siguiente.

6. Acceso a créditos

Como las cuentas de una sociedad son más exhaustivas y detalladas, dan una mayor confianza a las entidades financieras. A la hora de pedir un crédito bancario las empresas tienen más fácil que los autónomos que se lo concedan. Pero, en las operaciones de financiación económica lo determinante suele ser el aval o garantía que presenta el solicitante, así que los autónomos no deben desesperar de acceder a créditos.

7. Impuestos

En este punto a veces corren con ventaja los trabajadores autónomos y otras, las sociedades. Todo depende de la cuantía de los beneficios que genera la actividad económica y el uso que se hace de estos.

Los autónomos tributan como personas físicas (no jurídicas) a través del Impuesto a la Renta de la Persona Física (IRPF). Es un impuesto que depende en proporción directa de las ganancias que obtiene el trabajador: cuanto más gana, más porcentaje paga. Si los beneficios del trabajador son cuantiosos, este porcentaje puede ser mayor al 25 % que es el que debe tributar una sociedad en concepto de Impuesto sobre Sociedades.

Se calcula que a partir de una ganancia de 40 000 €, conviene tributar como sociedad. Pero si los beneficios que genera esta sociedad van a parar a gastos personales —no se reinvierte una parte en la empresa—, lo que deba tributarse en concepto de nómina o de dividendos, anula esta ventaja.

8. Imagen comercial

Tal vez por el capital invertido, o por las exigencias contables, o por otros motivos, muchos clientes potenciales confían más en una sociedad comercial que en un autónomo. Al momento de decidir si es mejor ser autónomo o montar una SL, hay que pensar quiénes serán nuestros clientes y qué valoran de la imagen comercial.

9. Bonificaciones y ayudas

Si en el acceso a financiación bancaria las sociedades tenían amplias ventajas, en lo referente a ayudas de organismos oficiales son los trabajadores autónomos los que se benefician. Todas las últimas medidas estatales de bonificaciones y ayudas para autónomos excluyen a los autónomos societarios.

¿Ser autónomo o montar una SL?

Tú decides si es mejor ser autónomo o montar una SL. Muchas son las cuentas que hacer y los factores que evaluar para decidir con acierto qué figura jurídica conviene más a nuestra actividad, pero, a poco de repasar qué se puede esperar de la Seguridad Social en cuanto a coberturas, sea cual fuere la figura elegida hay que pensar en buenos seguros médicos y familiares que protejan al trabajador ante una discapacidad por enfermedad o accidente.

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